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Indice del artículo
Historia
30 Aniversario Ayuntamientos Democráticos
El poblamiento ibero-romano
La Edad Moderna
Vélez Blanco, capital del partido de los Vélez
Transformaciones sociales y económicas del siglo XVI
Los siglos XVII y XVIII
El siglo XIX
El siglo XX
Todas las páginas
 

El poblamiento ibero-romano
Las primeras manifestaciones del mundo ibérico en este municipio corresponden, precisamente, a la etapa de formación del mismo entre los siglos VI y VII cuando se perciben las influencias coloniales fenicias a través del Sudeste o del foco tartésico del Sur peninsular. Los poblados ibéricos de Vélez Blanco son de mediano o pequeño tamaño y se localizan en cerros de mediana altura, con cierta capacidad defensiva, buena visibilidad, bien comunicados, junto a ríos o abundantes manantiales de agua, y con buenas tierras para el cultivo en sus inmediaciones. Su ubicación geográfica tiene un valor estratégico para el control del territorio.

De nuevo son las tierras próximas al río Caramel-Alcaide, tributario del Guadalentín, las que reciben dichas influencias y donde se configurará uno de los poblados que une la tradición de los últimos momentos del Bronce final con los primeros momentos del iberismo.

De la etapa ibérica, aunque más tardía, son también los primeros restos materiales de lo que más tarde será el pueblo de Vélez Blanco.
Su magnífica posición estratégica y sus condiciones naturales (agua, tierras de cultivo, montes, etc.) favorecieron la creación de un núcleo en el cerro del Castillo, a una altura de 1.100 m. sobre el nivel del mar, que domina un campo de visibilidad de varios kilómetros hacia el Levante y el Sur. Controla de igual forma la zona de paso que se abre hacia el Norte, en dirección hacia las tierras de Topares y de Murcia.

La conquista de estas tierras por Roma, en torno al siglo II antes de nuestra era, provocó un cambio significativo en el modelo económico y en el carácter del poblamiento. La proliferación de villas, con el importante ejemplo de una villa existente durante casi 700 años en el pago de Canales, confirman la implantación de un nuevo sistema de explotación a través de grandes explotaciones agrarias cuyos excedentes de producción se exportaban gracias a las infraestructuras creadas, tales como la Via Augusta hacia el importante puerto de Cartagena.


maparomanos


Mapa de los principales núcleos romanos de la comarca de los Vélez

(C. Martínez López/F. Muñoz Muñoz, Poblamiento Ibérico y Romano en el sureste peninsular: La Comarca de los Vélez (Almería), Granada, 1999, p. 164)


De la presencia visigoda se han conservado escasos hallazgos en la comarca de los Vélez. Desde la ocupación árabe en el siglo VIII Vélez Blanco formará parte del extenso distrito (kura) de Tudmir, llamado así por Teodomiro, mandatario (dux) visigodo quien se sometió al dominio de los invasores mediante un convenio que incluía la mayor parte del sureste de España.


Sobre el hábitat velezano y la densidad de la población antes de la incorporación del reino de Murcia a la Corona de Castilla tenemos dos interesantes referencias. La primera es del autor árabe Ibn Sahib al-Salat (m. después de 1203), secretario del califa almohade Yusuf al-Mansur”, el cual relata en su crónica sobre la guera del califa contra Ibn Mardanis, rey del reino de Murcia, que en la campaña de 1165 “acampamos por el lado de Vélez, en una comarca con muchas aldeas y poblaciones con una vista sin igual y con castillos y fortalezas cuyas construcciones se levantan en las alturas y admiran a la vista por su elevación”.

La segunda es del propio don Pedro Fajardo, quien escribe en una carta sin fecha sobre el aprovechamiento de las aguas del pago de El Piar que “oy en día esta allí en pie los vestigios de un lugar que se llamaba El Piar y la torresita de la mezquita, porque antiguamente quando Murçia hera de moros avía en la huerta de Veles el Blanco e el Ruvio quinse poblaçiones o alquerías que llaman ellos, y esta era la una de ellas. Estavan puestas en aquellos llanos syn fuerças ningunas, solamente al proposyto de aquellas aguas e de aquellas tierras. Despues de ganado por los cristianos el Reyno de Murçia fue forçado al caerse estas alquerias a los lugares fuertes asy como Veles el Blanco e el Ruvio que por ser fuertes se retraxeron alli”.

Con la incorporación del reino de Murcia a la Corona de Castilla (1243), Vélez Blanco será un bastión del reino nazarí durante casi 250 años, de cuya situación fronteriza dan testimonio varias torres vigía como las del Pozo Belmonte, Taibena, Piar, Fuente Alegre o Alancín. El 16 de enero de 1436 1447 Vélez Blanco y otros términos municipales fueron ocupados por Alonso Yáñez Fajardo. Según la crónica del Halconero del rey Juan II, Vélez Blanco era “una villa de moros de quinientos humos e una fortaleza muy buena”. Durante esta ocupación, los mudéjares de Vélez Blanco se sublevaron contra la guarnición de la fortaleza, sofocando el adelantado Alonso Fajardo el Bravo la rebelión (1444). La fortaleza contaba en aquel momento con nueve escuderos, veinte hombres a pie, cuatro judíos y con provisiones de 500 fanegas de trigo, aceite para tres meses y vino para un año. Pero el emir de Granada Mohamed X volvió a conquistar todas estas posesiones a excepción de los castillos de Tirieza y Xiquena en 1446. En el marco de las operaciones bélicas de la Guerra de Granada, en 1482 el adalid velezano Abenzade llega a capturar varios vecinos de Lorca. Los lorquinos habían pedido al adelantado mayor del reino de Murcia que les diera permiso para talar los campos de Vera y los Vélez. El último emir de Granada, Boabdil, se refugiará en 1483 en los Vélez una vez liberado por los Reyes Católicos de su cautiverio para retomar la lucha contra su padre Muley Hasan y su tío al-Zagal. Boabdil recibió apoyo de sus parientes, los velezanos Alí y Muhamad Abduladín. En 1485 Boabdil pasará por los Vélez en el regreso de Almería a Granada.